Del poeta y escritor gaucho (Brasil) Mário Quintana encontramos una verdadera joya que habla sobre algo muy sencillo: un lazo.
Escribió él:
Nunca me había detenido a pensar qué curioso es un lazo... Una cinta... dando vueltas.
Se enrosca, pero no se enreda. Gira, vuelve a girar, da vueltas y, de pronto, el lazo está hecho.
Así es un abrazo: corazón con corazón, todo ello rodeado por los brazos.
Así es un lazo: un abrazo sobre un regalo, en el cabello, en un vestido, en cualquier cosa donde lo hago.
Y cuando tiro de una de las puntas, ¿qué sucede? Va deslizándose... poco a poco, se deshace, desata el abrazo.
Se suelta el regalo, el cabello, queda suelto el vestido.
Y, qué curioso, a la cinta no le falta ni un solo pedazo.
Ah, entonces así son el amor y la amistad.
Todo lo que es sentimiento. Como un trozo de cinta.
Se enrosca, sostiene por un momento, pero puede deshacerse en cualquier instante, dejando libres las dos partes del lazo.
Por eso se dice: lazo afectivo, lazo de amistad.
Y cuando dos personas discuten, entonces se dice: se rompieron los lazos.
Y las dos partes siguen su camino, igual que los pedazos de mi cinta, sin perder ni un solo fragmento.
Entonces, el amor y la amistad son eso...
No aprisionan, no esclavizan, no oprimen, no asfixian.
Porque cuando se convierte en un nudo, ya ha dejado de ser un lazo.
*
El poeta tiene toda la razón en su analogía. El amor y la amistad son sentimientos altruistas.
Quien ama solo desea el bien del ser amado. Por eso, no interfiere en sus decisiones ni en sus deseos.
Sugiere, opina, pero deja libre al otro para que tome sus propias decisiones.
Quien ama ayuda al ser amado a alcanzar sus objetivos. Nunca reclama lo que ha ofrecido ni exige nada a cambio.
Quien ama no aprisiona al ser amado, no lo ata a su lado. Ama y deja al ser amado libre para extender sus alas.
Así crecen ambos, porque existe espacio para que los dos conquisten sus propios horizontes.
En la amistad sucede lo mismo. El verdadero amigo no desea que el otro piense igual que él, porque reconoce que los pensamientos son creaciones originales de cada persona.
Comprende que el amigo es una bendición que le corresponde cultivar y lo ayuda a alcanzar su felicidad, sin pensar primero en la suya.
Se alegra sinceramente por el bien de aquel a quien dedica su amistad. Entiende que cada ser humano es un espíritu inteligente en transformación y que, en ocasiones, podrán producirse cambios en la forma de pensar y de actuar del otro.
Cambios que no siempre seguirán la misma dirección que sus propias elecciones.
El amigo ve los defectos en el corazón del otro, pero sabe amarlo y comprenderlo aun así.
Y si soplan vientos diferentes, creando distancia entre ambos, jamás buscará desacreditar ni deshonrar a ese amigo.
Todo ello porque la verdadera ventura de la amistad consiste en procurar el bien de los seres queridos.
Un lazo que une... Un lazo que se desata...
Aquellos a quienes entregamos nuestro corazón podrán alejarse, buscar otros caminos, cruzar otras fronteras.
Tienen el derecho de hacerlo, si así lo desean. Por nuestra parte, recordemos la suavidad del lazo y procuremos que nunca se transforme en un nudo, que aprisiona y retiene.
Redacción de Momento Espírita, con base em
versos del poeta Mário Quintana y en el cap. 12 del
libro Sinal verde, por el Espíritu André Luiz, psicografia
de Francisco Cândido Xavier, ed. CEC.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 10.8.2026