La expresión Estoy solo de paso, al referirse a la vida física, demuestra que la persona tiene una convicción inmortalista.
Sabe que su paso por el planeta es breve. Aun cuando llegue a vivir cien años, si considera la eternidad, se trata de un lapso de tiempo breve.
La persona que así se expresa manifiesta la convicción de quien tiene la mirada puesta en el futuro. Vive en el mundo, pero con la inquebrantable certeza de que su mayor preocupación debe ser el Espíritu inmortal, ese que sobrevivirá a la muerte del cuerpo.
Si eso es loable, hay, sin embargo, un detalle que no puede olvidarse. La vida corporal es una etapa imprescindible para el progreso del Espíritu.
Es en la carne donde se experimentan las pruebas. Es en las vicisitudes de la vida donde el Espíritu crece, utilizando su inteligencia y su creatividad para superar dificultades y desafíos.
Esto nos dice que los mundos materiales son importantes. Son moradas, estancias, donde el Espíritu se reviste de carne y habita. Y progresa.
De esa manera, conviene considerar qué estamos haciendo con el planeta, mientras nos encontramos aquí solo de paso.
¿Qué estamos haciendo con nuestra morada, nuestro hogar, nuestra escuela?
¿Estamos contribuyendo a su conservación o somos de aquellos que no se preocupan por nada porque pronto estaremos partiendo?
Sería importante preguntarnos si estamos colaborando con las medidas de sostenibilidad del planeta.
Cosas sencillas, como disminuir el impacto ambiental, sustituyendo el plástico por otros materiales menos agresivos para el medio ambiente.
Es oportuno preguntarnos si somos de aquellos que, cada vez que beben agua en los dispensadores de la oficina o de la empresa, toman un nuevo vaso plástico.
¿Ya nos preocupamos por el medio ambiente y tenemos nuestro propio vaso de vidrio para uso personal en el lugar de trabajo? ¿O, al menos, utilizamos un solo vaso plástico durante todo el día?
¿Recordamos imprimir documentos, artículos y cualquier otro material únicamente cuando es imprescindible, preservando así los árboles?
¿Recordamos utilizar ambas caras de la hoja de papel? ¿Reutilizar el papel escrito por un solo lado, transformándolo en un bloc de notas o de recordatorios?
¿Nos preocupamos por separar los residuos orgánicos de los reciclables?
Son cosas pequeñas, pero de gran importancia. No podemos olvidar que estamos solo de paso, pero nuestros hijos, nietos, ¿cuánto tiempo más permanecerán sobre la Tierra?
Y, además, hay un detalle importante: por la ley de la reencarnación, deberemos regresar en algún momento.
¿Ya hemos pensado cómo deseamos encontrar el planeta cuando volvamos?
Lo que hacemos repercute en el conjunto. Y no nos preocupemos por quienes no colaboran.
Podrán aprender con nuestro ejemplo. Mientras tanto, seamos como el ave que, llevando gotas de agua en sus alas, intenta apagar el incendio del bosque.
En resumen: hagamos nuestra parte.
A propósito, ¿ya hemos plantado un árbol en nuestra vida? ¿Hemos sembrado un jardín?
Pensemos en ésto.
Redacción de Momento Espírita.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 10.8.2026