Momento Espírita
Curitiba, 04 de Março de 2021
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ícone El Maestro de las sutilezas

Sutileza significa tenuidad, finura. También agudeza de inteligencia, de espíritu.

Este es uno de los rasgos que identificamos en el Maestro Jesús. La sutileza al decir las cosas. De ese modo, exigiendo que quienes lo oigan, tengan la capacidad de entendimiento.

En síntesis: oídos para oír.

Precisamente por este detalle es que las palabras de Jesús siguen siendo estudiadas y descubiertos nuevos y más profundos significados.

A medida que crecemos en entendimiento, podemos absorber mejor la enseñanza de la letra.

Jesús es conciso en el habla, profundo en la enseñanza.

Enseña la solidaridad, la fraternidad, en una frase: los sanos no necesitan médico, pero los enfermos sí.

Afirmaba así la necesidad de desvincularnos de cualquier prejuicio e ir al encuentro de los necesitados.

Y la necesidad puede ser de pan, de agua, de abrigo o de vestimenta.

También puede ser de acogida, de afecto, de atención.

Testificando Su grandeza, utiliza pocas pero significativas palabras.

Un sábado, cuando pasaba por los sembrados, Sus discípulos iban arrancando espigas y, frotándolas con las manos, las comían.

Al ver esto, algunos fariseos alzaron la voz, preguntando a Jesús por qué hacían esto en un día no permitido, es decir, el sábado.

El sábado era el día del Señor. Santificado.

Jesús, conocedor de las Escrituras, recuerda al rey David que, al no tener otro alimento, se sirvió de los panes sagrados del templo, de los cuales sólo los sacerdotes podían alimentarse.

Habla del hambre de David y de los que estaban con él. Y de cómo se saciaron así.

Finalmente, dice: El hijo del hombre es Señor incluso del sábado.

Afirmaba así que era el Señor del Mundo. Mundo que Él había idealizado y preparado, de acuerdo con la guía Divina, para que todo Su rebaño, la Humanidad, pudiera refugiarse.

Gobernador planetario. Señor hasta del sábado. Señor del Mundo.

En otra oportunidad, en una frase corta, se identificó como el Mesías, el Ungido, el Esperado, que vino a salvar al mundo.

Salvar al mundo de su ignorancia, explicando las leyes Divinas, naturales y precisas.

Salvar al mundo de la maldad, afirmando que todos debían amarse como hermanos, como hijos del mismo Padre.

Amar como Él mismo ama a todos.

Soy yo, responde Él a la samaritana que dice que está esperando la venida del Mesías. Yo, que te hablo.

Maestro de las sutilezas. Maestro siempre.

Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras almas.

Aprender de Él, modelo y guía.

¿Cuántos derroteros tenemos aún por recorrer hasta que esta invitación nos penetre y entendamos que, abandonando el mal, tendremos descanso para nuestras almas agotadas de la violencia, de la corrupción, de las desviaciones?

Manso es quien tiene el control y dominio sobre su temperamento y actitudes, quien tiene dominio sobre sí mismo.

Humilde es quien reconoce su propia pequeñez y se dispone a estudiar, a aprender, a crecer.

Maestro de las sutilezas. SigámoslO. Atendamos a Su invitación.

Redacción del Momento Espírita, basado en el cap. 6,
versículos 1 al 5, del Evangelio de Lucas y en el cap. 4,
versículos 25 y 26 del Evangelio de Juan.
El 5.1.2021.

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