Momento Espírita
Curitiba, 07 de Dezembro de 2019
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ícone Meditar... respirar

Es natural. Nuestra mente sufre sed de paz, como la tierra seca tiene necesidad de agua fría.

Por ello, ven a un lugar apartado, en el país de ti mismo, a fin de reposar un poco.

Olvida las fronteras sociales, los controles domésticos, las incomprensiones de los familiares, los asuntos difíciles, los problemas inquietantes, las ideas inferiores.

Retírate de los lugares comunes a los que aún te sujetas.

Concéntrate por algunos minutos en la compañía de Cristo, en el barco de tus pensamientos más puros, sobre el mar de las preocupaciones cotidianas...

Él lavará tu mente llena de aflicciones.

Confortará tus úlceras.

Basta que te calles y Su voz hablará en el silencio sublime.

Ofrécele un corazón valeroso en la fe y en la realización, y Sus brazos divinos harán el resto.

Regresarás, entonces, a los círculos de lucha, revigorizado, fuerte y feliz.

Tu corazón con Él, para que puedas actuar, con éxito, en el valle del servicio.

Él contigo, para escalar, sin cansancio, la montaña de la luz.

*    *   *

La meditación dulcifica la aspereza de la lucha, armoniza el intelecto con el sentimiento y mantiene al hombre tranquilo.

Vale aclarar que no será a través del efecto de una u otra experiencia mágica que percibiremos el efecto, sino a través del esfuerzo expresivo.

La disciplina, la frecuencia del ejercicio, los contenidos del pensamiento son esenciales para el éxito de ese emprendimiento íntimo.

Tomemos, por ejemplo, de una página del Evangelio. Leamos pausadamente,digiriendo su significado y concentrándonos en ella, para retenerla.

Retiremos la gran cantidad de informaciones y reflexionemos en cada mensaje revelado en su esencia.

Insistamos en verificar la forma y el sentido de esas líneas y de cómo pueden sernos útiles.

Analicemos sin prisa, para que de la letra retiremos su espíritu.

Habituémonos a esa pequeña costumbre y estaremos empezando la meditación que nos llevará a la paz de la conciencia y a la alegría de vivir.

Aunque nos quede poco tiempo, intentemos utilizarlo para la meditación, descubriendo, de pronto, que los beneficios serán inmensos.

La meditación nos abrirá las puertas para la unión perfecta con Dios que luego la oración nos proporcionará.

*    *   *

Respiremos profunda y tranquilamente.

Reservemos unos momentos de nuestro día, para realizar esta simple tarea de bienestar.

Recordemos esta facultad increíble que tenemos, de hacer que el aire exterior penetre en nuestros pulmones.

El aire es vida y, cada vez que respiramos conscientemente, nos conectamos con ella más intensamente.

Respiramos automáticamente, respiramos mal, a veces abrumados por la ansiedad y el nerviosismo que casi nos quitan el aliento.

Aprovechemos, con cada exhalación, para eliminar de nuestro interior las preocupaciones, las rebeldías, los sentimientos poco elevados.

Respiremos mejor y vivamos mejor.

 Redacción del Momento Espírita, basada en el cap. 168
del libro
Caminho, Verdade e Vida, por el Espíritu Emmanuel,
psicografía de Francisco Cândido Xavier, ed. FEB y en el cap. 1 del
libro
Momentos de Esperança, por el Espíritu Joanna de Angelis,
psicografía de Divaldo Pereira Franco, ed. LEAL.
El 23.9.2019.

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