Momento Espírita
Curitiba, 16 de Julho de 2019
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ícone La invitación

Me di cuenta, un día de esos, de que Tu cumpleaños estaba llegando. No es que lo hubiera apuntado en la agenda. Me acordé de la fecha por el tumulto en las tiendas.

Todos los años es lo mismo. Nos preocupamos de comprar muchos regalos y cosas nuevas.

Lo más raro es que ellos no son para Ti. Son para nosotros mismos, para los parientes, los amigos, los clientes, los conocidos.

Este año, he pensado en invitarte para conmemorar Tu cumpleaños en mi casa.

Como Tu familia es la Humanidad, es posible que tengas muchas invitaciones.

Es posible que muchas personas en todo el mundo quieran que estés con ellas, en Tu día tan especial.

¿Sabes?, como existe la cuestión de los husos horarios, creando diferentes horas en los diversos lugares del globo, creo que no tendrás mucha dificultad.

Puedes venir a la hora que quieras. Te estaré esperando. Mi casa no es muy grande. Por cierto, es bien pequeña. Estoy seguro de que no Te importará. Y también creo que no Te importará andar en un camino de tierra, porque el barrio donde vivo es de los más alejados. Casi al final de la ciudad.

Sin embargo, como Tú has caminado mucho por las carreteras y por los campos, no creo que tengas dificultad para enfrentarte a este pequeño tramo.

En el caso de que vengas durante el día, reconocerás mi casa por las rosas que adornan la cerca. Estarán todas abiertas, el día de Tu Navidad.

Ellas suelen inclinarse, colgando hacia afuera, espiando la calle. Estoy seguro de que, en ese día, más que nunca, ellas estarán alargando sus ramas para verte desde lejos.

Y cuando Te vean, exhalarán tanto perfume que me indicará que estás llegando.

Dejaré las luces encendidas, en el caso de que decidas venir al caer la noche. Y la puerta entreabierta.

La mesa estará puesta. Tengo un mantel guardado para las ocasiones especiales. Estará cubriendo la vieja mesa.

Hornearé el pan. Posiblemente no será tan sabroso como el de Tu madre. Sin embargo, puedes estar seguro de que haré la masa con todo el cariño.

Recogeré frutas de los árboles del patio y haré una tarta. Como sé que Te gusta invitar a los que se encuentran en las calles, a los que andan solos, para conmemorar Tu cumpleaños, colocaré algunos platos extra.

Solo Te pido que no invites a mucha gente, Jesús. Después de todo, mi casa es pequeña y mis recursos escasos.

Pero repartiré con gusto lo que tenga.

Tal vez no puedas quedarte mucho tiempo. Sé que estás muy ocupado. Sin embargo, aunque te vayas, Tus amigos podrán quedarse.

Seguiremos conversando sobre la grandeza de Tus hechos y la sublimidad de Tus enseñanzas. Necesito mucho recordar estas cuestiones tan olvidadas.

Si vienes, Jesús, tal vez pueda ser esta la Navidad de mi redención.

Es que me siento algo perdido, entre las cosas del mundo. Se me está olvidando orar. A veces, casi se me olvida que soy hijo de Dios. Y heredero del Universo.

Me siento tan solo, que me olvido de que puedo encontrar hermanos en todas partes.

Se me olvidan tantas cosas. Por eso, Jesús, Tu presencia, en Tu cumpleaños, será tan importante.

Deseo sinceramente, Jesús, que puedas venir a mi casa para llenar de luz mi corazón y mi vida.

Yo Te diré Feliz Cumpleaños. Tú me darás el regalo de Tu presencia. Y entonces, será verdaderamente Navidad.

Redacción del Momento Espírita.
Le 8.7.2019.

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