Momento Espírita
Curitiba, 24 de Abril de 2019
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ícone Nuestras próximas Navidades

Todos los años, en el mes de diciembre, en casi todo el mundo, la gente se prepara para las conmemoraciones navideñas.

Las grandes ciudades se llenan de luces, de colores, en el intento de atraer a los turistas a su comercio.

A pesar de todo este reclamo publicitario, por muchos duramente criticado, hay un aspecto especial del que, a veces, no nos damos cuenta.

Precisamente, porque fijamos nuestros ojos en lo estrictamente material.

Son los villancicos, cantados por iconos de la música internacional en los teatros, en las iglesias, en los quioscos, en las plazas públicas, emocionando a las personas, remitiéndolas al verdadero sentido de estas fechas: el nacimiento del Ser más extraordinario que ha habitado en este planeta.

Nada menos que nuestro Rey Solar, Jesús, el Cristo.

Dramatizaciones de Su llegada al planeta, la visita de los pastores, la llegada de los Reyes Magos, adorándoLe, todo es recordado con detalles.

En esta evocación al Rey Celeste, los versos de las canciones son como oraciones dirigidas al Cumpleañero.

Algunas de ellas, verdaderas perlas de luz, como la que fue concebida por un compositor italiano.

Normalmente, nos habituamos a rogar al Divino Maestro, en calidad de pastor de nuestras almas, para que nos dé fuerzas y nos renueve la esperanza, ante tantos problemas que aún nos envuelven.

Posiblemente, jamás hemos pensado cómo se siente Aquel que es nuestro Modelo y Guía ante la visión de este mundo de tantas diferencias, preconceptos y dolores.

¿Será que, una u otra vez, no se entristece por reconocernos tan rebeldes, a pesar de todo Su ejemplo y orientación?

¿Será que no llora, comolo hizo más de una vez, cuando estuvo entre nosotros, por vernos sufrir tanto, con la certeza de que, si cambiásemos, tendríamos que afrontar menos problemas?

¿Será que pensamos alguna vez cómo se siente Jesús respecto de nuestra terquedad en permanecer en las sombras, o haciendo esfuerzos tan pequeños para cambiar?

Exactamente bajo este prisma, es que el compositor escribió los versos que dicen más o menos así:

Cuando por la noche, oro en mi cama, pienso en aquello que se ve desde los cielos: todo el mal que aún vivimos en la Tierra; cada lágrima que cae como sal.

Tú me preguntas qué puede hacer un niño tan pequeño.

Con amor, pienso que puedo hacer mucho. Por ejemplo, consolarte un poco a Ti, Jesús.

¡Ánimo, Jesús! No Te preocupes si el mundo no es tan bello, visto desde los cielos.

Con Tu amor, podemos soñar y tener un poco de los cielos aquí en la Tierra.

Cuando hago la oración de la mañana, pido por mi hermana, por mi padre y por mi madre que, desde tan cerca, me sonríe.

Eso me da una gran felicidad.

Pero, pienso en los niños que no son tan felices como yo, porque es muy difícil crecer sin amor.

Todo eso debe ser muy triste para Tu corazón, Jesús.

Sin embargo, yo creo que la oración de un niño es importante, porque en su corazón tiene la belleza que Te hace sonreír. Exactamente esta belleza que salvará al mundo.

¡Ánimo, Jesús! Con Tu amor podemos soñar y tener un poco del cielo aquí mismo… en la Tierra.

*    *   *

Que nuestras próximas Navidades nos encuentren con esta disposición de amar y mucho mejores…

Finalmente, hasta entonces habremos vivido trescientos sesenta y cinco días en esta escuela llamada Tierra.

Redacción  del Momento Espírita, con  versos de
la canción italiana
Forza, Gesù, de ZecchinoD`Oro.
Le 7.1.2019.

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