Momento Espírita
Curitiba, 12 de Dezembro de 2018
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ícone El libro cayendo en el alma

¡Oh! Bendito el que siembra

Libros… Libros a manos llenas…

¡Y manda al pueblo pensar!

 

El libro cayendo en el alma

Es germen - que hace la palma,

Es lluvia - que hace el mar.

*    *   *

¿Cómo va nuestra lectura?

¿Qué estamos leyendo? ¿Qué contenidos permitimos que se adentren en la noble casa de nuestra alma?

Es deconocimiento general que aún leemos poco en nuestro país; sin embargo, lo más grave no es la cantidad, sino la calidad de nuestra lectura.

De nada sirve leer uno, dos, tres libros al mes, pero de contenido superficial, apelativo y tonto. Libros que no nos hacen pensar, reflexionar sobre cuestiones importantes de la existencia.

Vemos personas que se plantean leer más, como propósito de año nuevo. Es loable, sin embargo es importante cuidar lo que estamos leyendo.

De la misma forma que debemos cuidar qué alimentos ingerimos, buscando calidad en los ingredientes y en una nutrición adecuada, debemos cuidar los alimentos del alma.

Y la lectura es uno de ellos.

No basta leer mucho. Es necesario leer lo bueno.

La lectura no puede ser mera distracción, mero pasatiempo.

Todo lo que leemos debe tener una finalidad importante para nosotros, sea en el área profesional, familiar o personal.

Culto no es el que lee mucho, sino el que sabe lo que lee, que conoce las buenas obras, que las estudia en profundidad, que es capaz de interpretarlas, de descubrir el sentido profundo de las palabras.

Una poesía no es solo un juego de rimas. Veamos la belleza del pequeño fragmento de Castro Alves:

El libro cayendo en el alma

Es germen - que hace la palma,

Es lluvia -que hace el mar.

Los buenos libros dejan algo en nosotros, nos dejan semillas, referencias, vocabulario, historia…

Las obras de moda solo satisfacen nuestra vana curiosidad, nada más. Puro entretenimiento.

Los clásicos marcan una época, nos hacen viajar por tierras que nunca hemos visitado, conociendo personajes que solo existen allí, en las líneas y en las ideas de aquel autor.

Busquemos buenos libros. Busquemos buenos autores.

No nos engañemos por las portadas, por la publicidad, o incluso por la forma en que fueron escritos.

Existen autores de todos los niveles, tanto en el mundo físico como en el mundo espiritual. Así, no bastará que una obra sea firmada por determinado Espíritu para que esté garantizada su buena calidad.

La buena lectura es una higiene mental.

Por lo menos una vez al día, regalémonos palabras de estímulo, aliento y motivación.   

Al prepararnos para dormir, o al inicio de la mañana, leamos una página, un breve mensaje que nos inundará de paz y tranquilidad para que podamos enfrentar los desafíos de la vida con mejores recursos.

Nuestros pensamientos casi siempre están en frecuencias negativas, pesimistas, rencorosas y materialistas.

Cuando leemos con atención una página elevada, nuestra alma se renueva; una brisa nueva atraviesa nuestro Espíritu, invitándonos a mejorar, a soportar, a seguir adelante.

Necesitamos leer más… Y leer mejor…

Redacción del Momento Espírita, con transcripción
del fragmento del poema
O livro e a América!, de Castro Alves,
del libro
Poetas românticos brasileiros, v. 1, ed. Lumen.
Le 13.11.2018.

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