Momento Espírita
Curitiba, 12 de Dezembro de 2018
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ícone ¿Quién ha sido?

En este inmenso mundo en que vivimos, aún tenemos mucho que descubrir de sus riquezas y bellezas.

Y cada día, nos sorprendemos con las maravillas que desconocíamos.

En 2015, Yogi Ookata, un fotógrafo japonés, buceando en Amami Oshima, isla rodeada por el mar de China Oriental y del Océano Pacífico, hizo algunos registros fotográficos que le dejaron atónito.

Era algo fuera de lo esperado. Eran ondulaciones con forma geométrica de casi siete metros de diámetro, cerca de veinticuatro metros bajo el nivel del mar.

Al mostrar las fotos, las hipótesis surgieron rápidamente, intentando explicar quién sería el autor de este círculo del misterio, como luego fue denominado.

No faltó quien pensara en arte alienígena, en producto de antiguos egipcios, etc.

El equipo de la TV japonesa NHK fue llamado al lugar, para una documentación detallada.

Cuál no sería la sorpresa al descubrir, durante el rodaje, que el extraordinario artista era un pequeño pez globo.

El minúsculo pez, usando sus aletas, recorre la arena haciendo un padrón cruzado y de forma rotatoria, para crear una estructura radialmente simétrica, con cerca de seis metros y medio de diámetro.

El arte consiste en diversas aristas idénticas, que se proyectan de forma regular a partir del centro.

La perfección es increíble y parece aun haber sido esculpida por un artista equipado con diversos tipos de herramientas.

El pececito incluso recoge pequeñas conchas para adornar el trabajo.

La impresión que se tiene es que el pez globo tiene el diseño delineado en su cabeza y lo va ejecutando con precisión.

En el período reproductivo, el macho trabaja día y noche, durante una semana, en esta escultura, cuyo objetivo es atraer a la hembra.

Los surcos en la arena funcionan como un camino hacia el centro del círculo, pues el fondo del mar es oscuro.

Los biólogos creen que el centro de este nido es un lugar poco afectado por las corrientes, debido a las aristas que desvían el flujo del agua.

Eso protege los huevos y evita que sean esparcidos, o queden vulnerables a los depredadores. Un verdadero y seguro hogar.

Las pequeñas conchas, estéticamente dispuestas, funcionan incluso como fuente de nutrientes para los pececitos, los alevines, tan pronto como salen del huevo.

* * *

El sentimiento de lo bello no es exclusivo de la especie humana.

Sabemos que las aves hembras son atraídas por la belleza del plumaje de los machos, tanto como por su canto melodioso.

Entretanto, ante la belleza que se descubre, producto de un pequeño ser como el pez globo, o de los nidos, elaborados de forma artística, cabe preguntarse: ¿Quién ha enseñado todo eso a estos animales?

Si admiramos la belleza de un cuadro de Caravaggio, la perfección en una escultura de Miguel Ángel, la creatividad de un Leonardo da Vinci, ¿cómo concebir que seres considerados irracionales tengan un sentimiento estético tan depurado, perfección geométrica y produzcan bellezas que nos maravillan?

Sí, como el poeta, debemos entender que las olas del mar murmuran y los vientos captan la respuesta: Ha sido Dios, ha sido Dios, ha sido Dios

Redacción del Momento Espírita, con
base en documental televisivo.
En 8.1.2018.

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