Momento Espírita
Curitiba, 20 de Setembro de 2018
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ícone Los perfumes

Los perfumes tienen algo interesante.

Ellos tienen el aroma de épocas, situaciones y cosas.

Olor de madre, de paseos, de viaje.

Olor de playa, de invierno, de noche, de infancia.

Aroma de felicidad y también de momentos tristes.

Olor de amor de padre, de casa de abuela, de alguien especial.

Cada olor trae un recuerdo y nos lleva a una sensación diferente.

Ellos despiertan en nosotros la esperanza de revivir momentos memorables y, a veces, provocan una inmensa añoranza.

La Navidad también tiene un perfume propio.

La época que la antecede tiene un aroma que nos hace recordar los preparativos para conmemorar el aniversario del Celeste Amigo.

Jesús, con certeza, también llevaba en sí un perfume especial.

Él representó la dulce presencia de Dios junto a los hombres y tenía la esencia del más bello amor que un ser humano podría llevar en Su intimidad.

Perfume de la dulzura, del perdón, de la indulgencia.

Aroma de caridad y de pureza.

Esencia de bondad y de benevolencia.

Fragancia de paz.

Extracto de mansedumbre, de calma, de serenidad.

Conociendo al ser humano en su intimidad, Jesús siempre aguardaba, no se precipitaba, se dejaba inquirir.

Escuchaba con paciencia y ternura a todos aquellos que a Él se aproximaban. Exteriorizaba así la humildad y el silencio de Su alma.

Él vino a enseñarnos sobre la verdadera vida, vibrante y feliz.

Su lección es para todos los tiempos y para todos los pueblos.

Nos mostró el camino de la luz, que es aquél por donde seguiremos donando amor y consolando los dolores ajenos, iluminando así las sombras en el campo terrestre.

Camino que podremos recorrer con renuncia y sacrificio, pero también con profunda alegría.

Nos trajo el mensaje de la vida espiritual y de la vida espiritualizada, en la cual el alma es fiel a la bondad, a la alegría, al trabajo digno, a la esperanza y a la confianza en Dios.

Vida esta que valoriza las virtudes y exalta la convivencia fraterna en la sociedad.

Las referencias más numerosas con respecto a la existencia luminosa de Jesús están en los textos de los Evangelistas.

Mateo, Marcos, Lucas y Juan, cada uno de ellos en su época y a su modo, dejó registrados detalles preciosos de su convivencia con ese Ser de luz o de las narrativas que fueron hechas por quienes convivieron con Él.

Que todos nosotros podamos sumergirnos profundamente en las aguas cristalinas del Evangelio y así, tocados por la paz de Jesús, reflexionar sobre Su mensaje.

Que nos dejemos impregnar por Su perfume para que seamos capaces de esparcir esa esencia Divina.

  *   *   *

En esta Navidad, guardemos en nuestros corazones a ese Amigo Celeste que un día estuvo en la atmósfera de este mundo y dejó en nuestra morada sideral el aroma del amor puro y elevado.

Meditemos sobre el verdadero papel de Cristo en la vida de cada uno y mantengamos vivo en nosotros Su mensaje, siguiendo adelante con la certeza de que Él prosigue, altivo, socorriendo la pequeñez humana.

 Redacción del Momento Espírita.
En 13.12.2017.

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