Momento Espírita
Curitiba, 17 de Dezembro de 2017
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ícone Los cerezos

¿Usted ya contempló la belleza de los cerezos floridos?

Si no, dese prisa. Aproveche cada instante, pues ella no durará mucho tiempo.

Los samuráis, grandes guerreros japoneses, eran profundos admiradores de esa flor. Ellas representaban la efemeridad de la existencia humana, que estaba relacionada con el lema de esos combatientes impávidos: Vivir el presente sin miedo.

Cada floración del Sakura, como es llamado el árbol en Japón, es bastante corta, extremadamente exuberante, así como cada existencia nuestra aquí en la Tierra.

Tenemos chance de hacer mucho, de realizar, de construir, de sembrar, e incluso de llegar al final de la vida más frondosos de lo que llegamos.

El cerezo florece sin miedo, aprovecha la belleza en cuanto ella existe. No se arrepiente de todo el camino que le llevó hasta el día de florecer. No se lamenta de tener que vivir tan poco tiempo repleto de colores.

Así deberíamos ser.

Nuestro tiempo es el ahora. Pasado y futuro son tiempos en suspenso. Tiempos para reflexionar, analizar, pero no para vivirlos.

Los rencorosos y melancólicos viven presos del pasado, por eso no tienen vida. Los ansiosos viven encerrados en el futuro. De la misma forma, no viven.

El tiempo del ahora es nuestro mayor tesoro, pues es el tiempo de las flores, de aprovechar su hermosura y aprender con el hoy.

No hablamos de una vida sin objetivos ni proyectos, ni de un caminar que no haya aprendido de los pasos dados, sino de un andar más ligero y valiente, que sabe que puede errar, que puede cambiar de opinión y que entiende eso en los otros también.

Vivir el presente sin miedo es desafiarnos constantemente. Salir de nuestra zona de confort, pues dentro de ella casi nada acontece.

Habrá una cierta incomodidad al comienzo, pero los resultados finales son inimaginables. Iremos encontrando flores y más flores en ramas que ni imaginábamos que existían.

Eso porque nos atrevemos, nos sumergimos, salimos de lo común, nos atrevemos a abrir la mente, a pensar diferente.

Vivir el presente sin miedo es respetar el cuerpo y respetar la mente. ¿Qué tipo de alimento estamos dando al uno y a la otra? No somos solo cuerpo.  No somos solo mente.

Vivir el presente sin miedo es querer ser mejor, pero mejor que uno mismo. Competir con nuestros treinta años cuando tenemos cuarenta. Competir con nuestros cincuenta si llegamos a los sesenta.

Mejor corazón, mejor amigo, mejor padre, mejor hijo, mejor ciudadano.

Los samuráis daban la vida por su causa, sin temor alguno. Para ellos lo importante no era solo vivir, sino vivir con honor, defendiendo lo que creían, aunque sea por corto periodo de tiempo.

De esa forma serían exuberantes como el cerezo.

Nuestras espadas hoy son otras, nuestras causas son distintas, pero el coraje en el alma, la impavidez ante las luchas del día a día deben ser las mismas.

*   *   *

Cuando Sócrates, encarcelado, aguardando su muerte, oyó de sus amigos el plan de fuga que habían elaborado para que pudieran preservarle lo que había en él más importante: su vida, respondió serenamente: Lo importante no es vivir. Lo importante es vivir bien.

Y rechazó esa manera solapada de escapar, respetando, con tranquilidad y virtud, la pena que le había sido imputada.

Florido como un Sakura despierto.

Redacción del Momento Espírita.
En 17.7.2017.
 

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