Momento Espírita
Curitiba, 14 de Outubro de 2019
busca   
no título  |  no texto   
ícone ¿Qué es la verdad?

 ¿Qué es la verdad?

Cuentan las leyendas que la verdad fue enviada por Dios al mundo en forma de un gigantesco espejo.

Y cuando el espejo estaba llegando sobre la faz de la tierra, se rompió y se partió en innumerables pedazos que se esparcieron por todos lados.

Las personas sabían que la verdad era el espejo, pero no sabían que se había partido.

Y por esa razón, las que encontraban uno de los pedazos, creían que tenían en las manos la verdad absoluta, mientras que en realidad poseían apenas una pequeña parte.

¿Y quién tendrá la verdad absoluta?

La verdad absoluta sólo la posee Dios y va revelándosela a los hombres a medida que éste está apto a conocerla.

Así es que los inventores, los científicos, los investigadores, van descubriendo a cada siglo nuevas verdades que se acumulan y fomentan el progreso de la humanidad.

Es como si fueran juntando los pedazos del gran espejo y consiguieran alcanzar una parcela mayor.

Y de esta manera, la verdad se conquista gracias a los esfuerzos de los hombres y no por una revelación bombástica sin provecho para quien la recibe.

Además, después que se descubre la verdad, nadie puede encarcelarla ni guardarla sólo para sí.

Quien prueba el sabor de la verdad, no permanece nunca igual. Toda una evolución se produce en él y es inevitable una transformación radical y libertadora.

A veces nuestra ceguera no nos deja verla, pero ella está en todas partes, latente, dentro y fuera del mundo y muchas veces, la confundimos con la ilusión.

Retenida en la conciencia humana, es, en principio, una chispa que las fuerzas del auto conocimiento y de la auto perfección transformarán en una estrella fulgurante.

La verdad emancipa el alma y la completa. Infinita, vitaliza el microcosmos y se expande  en las galaxias.

Vibra en la molécula, se agiganta en el espacio ilimitado, y se encuentra al alcance de todos.

Es perenne y existe desde todos los tiempos y sobrevivirá al fin de las eras.

La verdad es Dios. Y para penetrarla es necesario diluirse en amor como los granos de azúcar en un cáliz de agua en movimiento.

Sólo ahora podemos comprender el motivo por el que Jesús calló cuando Pilatos le preguntó: “qué es la verdad?” 

***

            La verdad es luz que se expande.

Calienta sin quemar y vivifica sin producir cansancio.

La meditación facilita su contacto, la oración aproxima el hombre de su matriz y la caridad propicia la vivencia con ella.

La humildad abre la puerta para que entre en el corazón del hombre y la fe le facilita el hospedaje en los sentimientos.

 

Equipo de Redacción de Momento Espírita, con base en el cap. Verdad y Vida, del libro A un paso de la Inmortalidad, ed. LEAL)

© Copyright - Momento Espírita - 2019 - Todos os direitos reservados - No ar desde 28/03/1998